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Posts Tagged ‘Mercè Rodoreda’

La plaça del Diamant de Mercè Rodoreda ya tiene traducción al sardo, gracias a Giacomo Ledda y a la editorial Papiros. El libro se presentará en el Istituto Italiano di Cultura de Barcelona, sólo que no está muy claro cuándo: la web del Istituto señala el jueves 25, a las 19 h; la revista Literata, mañana día 11, siempre a las 19 h. Yo, por si acaso, aviso con tiempo…

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Hoy, un pequeño ejercicio de comparatismo. En el capítulo XVIII de Kaputt, Malaparte recrea un diálogo en el que se pone de relieve el efecto contrario que puede tener la propaganda de guerra cuando va dirigida a una población desmoralizada que ha dejado de sentirse identificada con la causa y sus líderes:

–Oh, ¿pero qué os pasa hoy a todos? –dijo Lavinia–. ¿Es por la guerra que estáis tan nerviosos?
–¿La guerra? –dijo Anfuso–. ¿Qué guerra? A la gente le importa un bledo la guerra. ¿No habéis visto los carteles que Mussolini ha mandado colgar en todas las tiendas y en las paredes de las calles? –Se refería a unos grandes carteles a tres colores en los que se leían, en letras cúbicas, las palabras: «Estamos en guerra»–. Menos mal que nos lo ha recordado –añadió Anfuso–, porque ya nos habíamos olvidado.

El cartel (que debajo rezaba: «No pidas más de lo que te corresponde») es éste:Siamo in guerra
Y creo que viéndolo se entiende que resultara ofensivo para una población que llevaba varios años de guerra a cuestas.

El motivo del cartel y la propaganda sentida como insulto aparece también en La plaça del diamant de Mercè Rodoreda, en cuyo capítulo XXXIII leemos:

El darrer hivern va ser el més trist. Se’n duien els nois de setze anys. I les parets estaven plenes de cartells i jo, que no havia entès aquell cartell que deia que havíem de fer tancs, i que amb la senyora Enriqueta ens havia fet riure tant, si en quedaba algún tros per alguna paret, ja no em feia riure gens.

[El último invierno fue el más triste. Se llevaban a los muchachos de dieciséis años. Y las paredes estaban llenas de carteles y yo, que no había entendido aquel cartel en el que ponía que teníamos que hacer tanques, y del que tanto nos habíamos reído con la señora Enriqueta, si quedaba algún pedazo por alguna pared, ya no me hacía reír en absoluto.]

Feu tancs
La situación es parecida a la anterior: un mensaje supuestamente alentador corre el riesgo de alimentar motines en los ánimos encendidos de una población desesperada. El cartel en cuestión debió dar que hablar, como se deduce de este pasaje de Incerta glòria, la brutal novela de Joan Sales (tercera parte, al final de la sección II):

Davant mateix de la taberna, a l’altra banda del carreró, hi havia una porta alta i estreta que m’havia cridat l’atenció perquè tot al voltant, enganxats a la paret, tenia diversos exemplars del mateix cartell: Liberatorios de la prostitución; jo ja l’havia vist durant les meves anades i vingudes pels carrers de Barcelona al costat d’aquell de Feu tancs, tancs, tancs i de tants altres de justament cèlebres.

[Delante mismo de la taberna, al otro lado del callejón, había una puerta alta y estrecha que me había llamado la atención porque alrededor, pegados a la pared, tenía varios ejemplares del mismo cartel: Liberatorios de la prostitución; yo ya lo había visto durante mis idas y venidas por las calles de Barcelona al lado de aquel de Haced tanques, tanques, tanques y tantos otros justamente célebres.]

Para los que le interese el cartelismo de guerra, recomiendo echar un vistazo a la colección Fornas del Parlamento de Cataluña.

Ah, me olvidaba: el otro cartel que menciona Sales es éste:

Liberatorios de prostitución

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