Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 18 junio 2013

Josep Janés (1913-1959), fundador de la casa que llevó su nombre y donde aparecieron varios de los libros de Malaparte (incluida la primera edición de Kaputt), empezó su andadura como editor a los veintiún años. En efecto, la colección semanal «Quaderns Literaris» empezó a publicarse el 12 de abril de 1934 con vocación cosmopolita: «divulgar en Cataluña una literatura extranjera escogida, a la vez que situaba la literatura del país al mismo nivel con la publicación de ambas en una misma colección» (Hurtley, pág. 142). Algunos de los autores que aparecieron en traducción catalana gracias a esta iniciativa fueron Mauriac, Huxley, Gide, Sinkiewicz, Beerbohm, Hemingway, Poe, Papini o Tagore.

El perfil de los traductores és variopinto. Encontramos entre ellos (además de al propio Janés) a escritores como Sebastià Juan Arbó, Joaquim Ruyra, Joan Oliver, Rosselló Pòrcel, Josep Pous i Pagès y Rafael Tasis; a traductores a los que rara vez se recuerda como tales, como Martí de Riquer o Ferran Canyameres, y a traductores de excepción, como Carles Riba. Hay muchos otros: Josep Farran y Mayoral, Lluís Palazón, Feliu Elias, Ramon Xuriguera, Felip Cabestany, Alfons Maseres, Irene Polo, Rosa Alavedra, Jeroni Moragas… La nómina puede encontrarse completa en el libro de Jacqueline Hurtley, Josep Janés. El combat per la cultura (Barcelona, Curial, 1986), al que he ido a parar –en busca de datos sobre don Manuel Bosch Barrett— por recomendación de Josep Mengual.

Janés-Mompou

Josep Janés con Frederic Mompou

El documentadísimo estudio de la profesora Hurtley incluye una sección entera dedicada a las traducciones publicadas en la editorial José Janés (págs. 312-323), donde, además de ofrecer valiosos datos, hace alguna reflexión que deberían plantearse quienes juzgan a la ligera las traducciones de antaño. Verbigracia:

En este estudio me he resistido a hacer una evaluación crítica exhaustiva de las obras traducidas desde el punto de vista lingüístico […] porque no me parece justo criticar un trabajo que se hizo, en muchos casos, para sobrevivir y en un contexto social de depuraciones y pena capital.

Hurtley tantea con ojo de buena filóloga las razones a que pueden obedecer determinados errores y lagunas (convicciones ideológicas y religiosas del traductor, autocensura debido a las presiones de la Vicesecretaría de Educación Popular) y explica cómo aprendieron idiomas algunos de los traductores que trabajaron para Janés: «Bosch Barrett conocía el inglés por parte de madre y también porque había utilizado esa lengua en su vida profesional», Lluís Palazón «había trabajado en la compañía cinematográfica Metro Goldwyn Mayer en Barcelona y debía de estar familiarizado con el inglés norteamericano». Eduardo de Guzmán lo aprendió «intentando leer los periódicos ingleses que llegaban a Madrid» y, de 1940 a 1944, gracias a unos gibraltareños con los que compartió tiempo de prisión. E incluso se nos informa de cuáles eran las tarifas: De Guzmán recibía de Janés unas trescientas pesetas por traducir una obra de unas doscientos cincuenta páginas, y unas cuatrocientas por escribir una novela del Oeste o policíaca de menos de doscientas páginas.

Por último, me ha llamado mucho la atención el comentario sobre el prolífico Juan G. de Luaces, exteniente coronel del ejército republicano, muchas de cuyas traducciones — supuestamente del inglés, el francés, el alemán, el italiano, el portugués y el ruso– todavía circulan reeditadas:

Los conocimientos de inglés que podía tener Juan G. de Luaces debían de estar distorsionados por el alcoholismo, que, además, debía de disminuir su sentido de la responsabilidad. A menudo el lector se encuentra con un lenguaje simplificado, sintomático de la falta de cuidado, de interés, de las ganas de acabar rápido.

Read Full Post »

Hoy, en Malapartiana, tenemos firma invitada. Como parecía que no iba a volver a publicar entrevistas en el blog, Raquel ha decidido tomar la iniciativa y me ha robado un pedacito de blog para charlar de traducción con la escritora gallega Iolanda Zúñiga. Aquí va, sin más preámbulos.

ENTREVISTA POST-IT A IOLANDA ZÚÑIGA, por Raquel Aquino

Iolanda Zuñiga 1Conocí la obra de Iolanda Zúñiga gracias al Club de Lectura de Galego de la EOI-Drassanes cuando nos propusieron leer Vidas Post-it. Inmediatamente me hice muy fan de ella y de su forma de escribir: no tiene pelos en la lengua, no se corta, no usa eufemismos, dice lo que tiene que decir y además lo hace con una inmensa gracia.

Iolanda nació en Vigo, tal y como ella dice, «como fruto del baby-boom de los años 70». Es profesora de educación musical, forma parte de un grupo de música medieval infantil llamado Murmel-bruxas, ha sido titiritera, asistente de librería y camarera. Su primer libro, Vidas Post-it, fue publicado en 2007 por por Edicions Xerais. En 2008 publica un poemario titulado Amor amén y, en 2010, el libro que la hizo merecedora del Premio Xerais: Periferia.

En el Club de Lectura nos dedicamos a desmenuzar Vidas Post-it con la ayuda de Helena González Fernández, profesora de Literatura Gallega en la Universidad de Barcelona y nuestra profesora de gallego en la EOI-Drassanes, Ana Escourido. El libro me enamoró desde la primera página; la autora presenta múltiples personajes de una sociedad en decadencia a lo largo de una cuarentena de pequeños relatos que parecen fotografías, escritos con una prosa oscura y bellísima; personifica temas como la soledad, la cobardía, el conformismo, la drogodependencia y la decepción.

Inmediatamente supe que tenía que contactar con ella; ¿el pretexto? Hablar sobre la traducción del libro. Por eso terminamos haciendo una entrevista bastante post-it por Facebook.

Lo primero que me interesaba saber era qué sentía al ser traducida al castellano por otra persona cuando técnicamente ella también es capaz de hacerlo. La respuesta fue tajante:

Non, xamais autotraducirei. Buf, só de pensalo… Temos magníficos tradutorxs, que adoitan ter máis mérito que os propios escritorxs, xa que deben reinterpretar o libro ou obra en cuestión sen tela creado eles. Ademais, a min suporíame pasar dúas veces pola mesma tortura de repensar dúas veces o mesmo. Sonche algo perfeccionista, e iso de tirar pa’ diante non me gusta. Así que, unha tradución esixiríame dedicación excesiva sobre o mesmo texto.

Para Iolanda es un alivio ser traducida porque no se cree capaz de volver a un texto que escribió hace tantos años; todos sabemos que la manera de escribir va cambiando con el paso del tiempo y, en su caso, sentiría «desgana, tal vez pudor» al ver tantas diferencias que separan ese texto de los actuales. La idea de que alguien más la tradujera al castellano fue de la editorial Pulp Books y, evidentemente, ella no puso ningún pero.

Me interesaba saber cómo había sido su participación en el proceso de la traducción. Y también me respondió rotundamente que a ella no le gusta meterse en eso. En el caso de la traducción al castellano (de Moisés Barcia), la editorial le envió las pruebas para que ella les diera luz verde (vamos, que la obligaron a meterse). En la traducción al catalán (de Esteve Valls i Alecha), nunca tuvo contacto con el traductor, pero realmente es algo que ni le importa ni le incomoda. Y en la traducción al euskera (de Íñigo Roque Egusquiza) que se publicará en los próximos meses, sólo le contestó al traductor unas dudas muy puntuales.

Eu tento darlle liberdade absoluta ao tradutor, sempre. Teño moito apego ao texto no proceso da escrita, pero, unha vez publicado en galego, sinto que xa non me pertence e que calquera tradutor que se achegue a el vai melloralo aportando outra visión e outros matices na lingua ao que vai ser traducido.

En fin, que eso de autotraducirse no le va a Iolanda. Aunque controla hasta el último milímetro de sus originales, confía en que los traductores aportarán el ingenio que hace falta para la versión traducida.

Iolanda Zuñiga 2

El Club de Lectura no sólo me sirvió para conocer la obra de Iolanda Zúñiga (por cierto, tengo Periferia entre mis lecturas pendientes), sino que me enteré de la existencia de un grupo de editoriales gallegas maravillosas como Edicions Xerais, Rinoceronte Editora y Pulp Books (increíble: únicamente literatura gallega en castellano y en catalán). Y además, me dio la inspiración para pedirle a David un pedacito de su blog para escribir esta entrada sobre la autotraducción.

Read Full Post »