Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘María Teresa Gallego’

Se publicó el sábado en Babelia un reportaje de cuatro páginas sobre la retraducción de clásicos de la literatura. La mayoría de los traductores que aparecen son precisamente eso, traductores de oficio, no académicos, no escritores (con la excepción de Justo Navarro y Enrique de Hériz), sino gente que pone el pan en la mesa gracias exclusivamente al atril, el libro, el ordenador y la batalla por las tarifas, cosa que personalmente considero un acierto porque por una vez reconozco en las palabras de los colegas un retrato bastante aproximado a la realidad laboral en la que nos movemos el que esto escribe y su círculo más próximo.

El núcleo del reportaje es una pieza larga de Virginia Collera. A menos de dos semanas de la aparición de mi truja sobre el asunto, me ha alegrado ver que no estoy loco y que no soy el único que duda del dogma de la retraducción sistemática: «los tres –[Carmen] Francí, [Ismael] Attrache y [María Teresa] Gallego– rechazan esa convención que dice que cada generación necesita su traducción». Estoy de acuerdo en que los niveles de exigencia del traductor consigo mismo tal vez son mayores hoy, pues las posibilidades de documentación y consulta actuales eran impensables no hace tanto, y cada vez están más claros los peligros de la traducción por lengua interpuesta. Sin embargo, no me atrevería, como Gallego, a afirmar que «si una traducción es buena, es eterna». La filología nos enseña que ni siquiera los originales son eternos, y como prueba me remito a la página 9 del mismo número de Babelia, donde se reseña el nuevo texto del Lazarillo propuesto por Francisco Rico, esta vez sin particiones de capítulo.

Se toca el tema de la modificación de títulos asentados por la tradición. El caso de La metamorfosis convertida en La transformación es quizá el más conocido. Ahora María Teresa Gallego anuncia que la Bovary que está preparando será «señora» y no «madame». Luis Magrinyà, que también aparece citado, se la jugó de forma similar hace años cuando publicó Sense and Sensibility como Juicio y sentimiento. (Si bien la sexta acepción del María Moliner permitiría traducir el primer elemento por «sentido» y mantener así la aliteración.)

La cuestión tarifaria no se explicita, pero tampoco se obvia. «Nunca ha sido una oficio bien pagado», afirma Ismael Attrache, que añade hacia final: «no puedo invertir medio año en un solo libro». Se habla también de las prisas: Bernardo Moreno sólo tuvo cuatro meses para pulirse las setecientas páginas de La tienda de antigüedades publicada por Nocturna. Attrache y Francí empezaron con La pequeña Dorrit a un ritmo de cinco o seis páginas diarias y terminaron llegando a las diez o doce, así hasta liquidar las 1.200 que tiene la novela. Téngase en cuenta, además, que el plazo incluye al menos una lectura final: ¿cuánto tarda un lector atento en leer un libro de ese volumen con la mitad de atención que el traductor cuando revisa?

Lo dicho: por fin un reportaje interesante y realista sobre la traducción literaria.

Anuncios

Read Full Post »

Es el título de una mesa redonda celebrada en el Cervantes de Madrid con María Teresa Gallego (traductora de Jonathan Littell y Balzac), José Luis López Múñoz (traductor de Faulkner y Henry Fielding, de quien ya hablamos aquí), Miguel Sáenz (de Günter Grass y Thomas Bernhard), Ramón Sánchez Lizarralde (de Ismail Kadare). Hay momentos en que la charla es algo dispersa, pero vale la pena ni que sea por las aportaciones y anécdotas de Miguel Sáenz, en especial la de los atentados contra los traductores de Salman Rushdie en Italia y Japón. Me llega gracias a Celia Filipetto y, como no me dejan incrustar el vídeo, dejo aquí el enlace. En breve, más sobre autores y traductores…

Read Full Post »