Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 26 febrero 2010

El amigo Edsel, autor del libro que estoy traduciendo, tiene un blog donde va publicando información acerca de los Monuments Men y la Segunda Guerra Mundial en general. Lo suyo, desde luego, también es vocación…

(Créditos: La foto es de Jim Mahoney, y la he tomado de un artículo aparecido en Dallas News.)

Read Full Post »

Hace unos días saqué a colación un parrafito en el que Borges nos habla del pobre Jaromir Hladík, condenado, entre otras cosas, por haber traducido un libro. Recuerdo ahora otro castigo ejemplar a un traductor, relatado por Gilbert Highet en su ameno y monumental La tradición clásica (y no estoy ironizando sobre la lectura amena):

Se cuenta que en 1546 Étienne Dolet fué condenado a la hoguera por haber publicado una versión del Hiparco y del Axíoco en que atribuía a Platón una falta de fe en la inmortalidad del alma. De ser verdad, sería éste uno de los más ejemplares castigos por mala traducción de que se tenga noticia.

A Malaparte gracias, los tiempos han cambiado. Volveremos con Highet en unos días, así que sean buenos y no me sean infieles, que decía Alfonso Arús cuando aún llevaba peluquín.

(Fuente: Gilbert Highet, La tradición clásica. Influencias griegas y romanas en la literatura occidental. México: FCE, 1996 [1949], trad. Antonio Alatorre, vol. I, pág. 190. Highet remite en nota a J. E. Sandys, A History of Classical Scholarship, Cambridge, 1908, vol. II, pág. 180 para más datos sobre la historia de Dolet.)

Read Full Post »

Ernie Pyle (1900-1945) es uno de los grandes nombres del periodismo de guerra estadounidense. Durante la Segunda Guerra Mundial cubrió las campañas de África, Italia y Francia, y en 1944 le fue otorgado el premio Pulitzer. Sus artículos, reunidos en varios volúmenes, no habían aparecido aún en castellano; a finales de 2009, la editorial Tempus publicó uno de ellos, Brave Men (en traducción de Librada Piñero).

Jacinto Antón y Antoni Guiral lo presentarán mañana día 24 en el Fnac de plaza Catalunya a las 19.30 h.

Read Full Post »

El teniente John Skilton, futuro integrante de la brigada monumental, fue uno de los hombres que desembarcaron en Normandía en verano de 1944. Una vez aseguradas las posiciones del ejército aliado en el litoral, pudo echar un vistazo en torno y contempló un espectáculo «pasmoso e impresionante»:

The channel was full to the horizon with vessels waiting to dock. The beaches were crawling with troops; the water teemed with soldiers wading ashore. Overhead, thousands of silver balloons formed a security wall against enemy aircraft. Beyond them were the Allied fighters. In front, off the beach, there was traffic. “Never had I seen such a multitude of vehicles of all types and sizes,” wrote Skilton.

O lo que es lo mismo, una escena tal que así:

Debo decir que aunque había visto fotos similares, hasta ahora no había entendido cuál era la función de esa especie de zepelines. Nunca te acostarás sin bla, bla, bla…

(Fuente: Robert M. Edsel, The Monuments Men, Nueva York, Center Street, 2009, pág. 73.)

Read Full Post »

Dima y yo, que –como saben quienes nos sufren– somos «muy del palo», fuimos el miércoles al Auditori a ver (y digo «ver») Songs of Wars I Have Seen, de Heiner Goebbels, una auténtica perla negra, interpretada por bcn216 bajo la dirección de Anu Tali. Fragmentaria, cíclica, por momentos hipnótica, la pieza avanzaba en espirales a través de la recitación de fragmentos espigados de Wars I Have Seen, de la inclasificable Gertrude Stein, bellísimamente traducidos al catalán.

Y aquí la nota triste: del libro de Stein no hay traducción catalana (sí castellana, de Alejandro Palomas en la editorial Alba), por lo que los textos, imagino, debieron de ser traducidos ad hoc para el concierto. Siendo como es que palabras de Stein tienen tanta importancia como los violines, la tiorba o los samplers, sorprende que el programa no mencione traductor alguno, aun cuando añade una nota sobre la prosa steiniana:

Un texto lleno de anécdotas escritas en un estilo libre. Una prosa viva, casi hablada, con una puntuación y una sintaxis pensadas para ser recitadas más que para ser leídas. Una prosa emotiva. Irónica. Reconocible. Tierna. Angustiante. Inteligente. Cruda.

De colofón, un trocito de la obra, interpretada por la London Sinfonietta y la Orchestra of the Age of the Enlightenment, con lectura en inglés:

(Foto: Gertrude Stein y Alice B. Toklas en la puerta de su casa de Culoz, en 1944, tras la liberación. La foto es de Carl Mydans.)

Read Full Post »

Hacía mucho que no releía a Borges, mina insondable de paradojas, ingeniosidades y elegancias. En el relato «El milagro secreto» (incluido en Ficciones) nos relata el aciago destino de un traductor checo, condenado por los nazis a morir en el paredón, entre otras cosas, por haber firmado un traducción:

El 19, las autoridades recibieron una denuncia; el mismo 19, al atardecer, Jaromir Hladík fue arrestado. Lo condujeron a un cuartel aséptico y blanco, en la ribera opuesta del Moldau. No pudo levantar uno solo de los cargos de la Gestapo: su apellido materno era Jaroslavski, su sangre era judía, su estudio sobre Boehme era judaizante, su firma dilataba el censo final de una protesta contra el Anschluss. En 1928, había traducido el Sepher Yezirah para la editorial Hermann Barsdorf; el efusivo catálogo de esa casa había exagerado comercialmente el renombre del traductor; ese catálogo fue ojeado por Julius Rothe, uno de los jefes en cuyas manos estaba la suerte de Hladík.

No me extrañaría que, preguntados los críticos por la razón de ocultar, en general, el nombre del traductor, terminaran acogiéndose un día al cuento de Borges.

(Créditos: la maravillosa foto es de Diane Arbus.)

Read Full Post »

Como parte de la documentación para el libro de Edsel, acabo de terminar El museo desaparecido, de Héctor Feliciano, un ensayo genial, sorprendente y minucioso sobre el expolio nazi en Europa (principalmente Francia).

Uno de los datos sobre los que hace hincapié es en la voracidad saqueadora del Reich y la descoordinación entre las partes implicadas en dichos saqueos: la embajada alemana en Francia, la Wehrmacht y la ERR (la unidad encargada del saqueo político en los territorios ocupados) competían entre sí por apropiarse del patrimonio cultural europeo, lo cual generaba situaciones de lo más rocambolesco.

Transcribo una de las anécdotas más curiosas, protagonizada por Bruno Lohse, asesor artístico de Göring, y Maria Almas-Dietrich, marchante de pocas luces amiga de Eva Braun y Hitler:

El siguiente relato describe cómo llegó a adquirir una de las muchas obras que pasaron por sus crédulas e ineptas manos. Desde su base en París, el desenvuelto Lohse solía viajar regularmente por Europa en busca de obras a vender, a comprar o a canjear para él y para Goering. En uno de esos viajes en que se hallaba por Munich, el historiador de arte se detuvo en la galería de Almas-Dietrich; llevaba en mano una serie de fotografías de obras recientemente confiscadas en Francia. El confiscador las mostró a la inconstante marchante, y ésta quedó prendada con una de ellas que reproducía El puerto de Honfleur bajo la lluvia, un encantador paisaje impresionista de Pissarro. Prontamente, Almas-Dietrich accede a cambiar la tela por dos tablas franco-portuguesas del siglo XVI que tenía en su posesión. La transacción se efectuó cómodamente de París a Munich. Pero no sabemos hasta el día de hoy si Almas-Dietrich habrá podido vender fácilmente el cuadro, pues toda obra de Camille Pissarro, siendo éste judío, tenía terminantemente prohibida la circulación en Alemania por orden expresa de su amigo Hitler.

Y para terminar, una foto de familia con Hitler y, de pie, en el extremo derecho, Maria Almas-Dietrich:

(Fuente: Héctor Feliciano, El museo desaparecido: la conspiración nazi para robar las obras maestras del arte mundial, Barcelona, Destino, 2004, págs. 166-167.)

Read Full Post »

La plaça del Diamant de Mercè Rodoreda ya tiene traducción al sardo, gracias a Giacomo Ledda y a la editorial Papiros. El libro se presentará en el Istituto Italiano di Cultura de Barcelona, sólo que no está muy claro cuándo: la web del Istituto señala el jueves 25, a las 19 h; la revista Literata, mañana día 11, siempre a las 19 h. Yo, por si acaso, aviso con tiempo…

Read Full Post »

Al principio del capítulo VIII de Kaputt, Malaparte describe una visita de Agustín de Foxá y un grupo de compañeros, entre ellos el escritor César González-Ruano, a un cementerio de Madrid afectado por los planes urbanísticos de la República:

A una joven que había sido enterrada con una botella de perfume en la mano, el poeta Luis Escobar le dedicó el poema «A una bellísima mujer que se llamaba María Concepción Elola». También Agustín Viñola dedicaría más tarde un poema a un pobre marinero muerto por azar en Madrid y enterrado lejos del mar, en aquel triste cementerio. […] En una caja ricamente adornada con tachones de plata yacía el cadáver momificado de un joven caballero francés, el conde de La Martinière, que en 1830, tras la caída de Carlos X, había emigrado a España junto a un grupo de legitimistas franceses. César González-Ruano se inclinó ante el conde de La Martinière y le dijo: «Te saludo, esforzado caballero francés, devoto y fiel a tu legítimo rey, y elevo ante tu presencia un grito que ya no puede salir de tus labios, un grito que hará estremecer tus huesos: “¡Viva el rey!”». Un guardia civil republicano, que se hallaba en el cementerio, tomó por un brazo a César González-Ruano y se lo llevó al calabozo.

También Ruano se refiere al episodio en sus memorias (Memorias: mi medio siglo se confiesa a medias, págs. 320-321):

Me parece que fue en la primavera de 1934 cuando Mariano Rodríguez de Rivas organizó las visitas a los cementerios románticos con lecturas de escritores y poetas. Quizá no fue en la primavera y se hicieron en el otoño de este año.

Curzio Malaparte en su libro Kaput [sic] habla de esto y de una intervención mía en el cementerio de San Martín ante la sepultura del vizconde francés César de Lamartinière, que acaso podría ser ese monsieur de Lamartinière que incidentalmente cita Rousseau en sus Confesiones. También, con anterioridad, cita ese mismo episodio de mi discurso y de mi grito monárquico ante la tumba del vizconde, Agustín de Foxá en su Madrid de corte a Checa. No sé si Malaparte lo tomó de aquí o se acordó de que yo se lo conté una de las noches que salimos juntos en Roma y pasábamos cerca del famoso y bellísimo Cementerio de los Ingleses.

Entre ambos relatos hay ligeras discrepancias: Malaparte sitúa el episodio en 1933; Ruano, en 1934. Malaparte señala que se trata del cementerio de San Sebastián; Ruano, el de San Martín. Malaparte habla del «conde» de La Martinière; Ruano del «vizconde» de Lamartinière. Leamos ahora el relato, tal como lo transcribe De Foxá en Madrid de corte a checa (cito por la edición de Planeta de 1993, págs. 188-189):

Visitaron San Martín, vigoroso de cipreses, el polvoriento del Sur, y aquel cementerio de 1830, el de San Sebastián, frente a los humos y el vapor de agua de la estación del Mediodía. Los recibía en la puerta Mariano Rodríguez de Rivas.

[…] Recitaban versos ante un marinero enterrado y ante aquella María Concepción Elola, «joven hermosísima, de corazón puro y siempre desgraciada», según rezaba el epitafio.

[…] César González-Ruano hacía un poco de política ante el nicho del joven vizconde de la Martinière, muerto en 1852:

–Voy a terminar –dijo arrojándole un puñado de rosas– con el grito que va a estremecer tus huesos de emigrado legitimista francés. Monsieur le Vicomte: ¡Vive le Roi!

A la vista de este fragmento es innegable que Malaparte se basa en De Foxá, pues incluye citas literales y datos que Ruano no menciona. (El diplomático español bien pudo haberle prestado un ejemplar de su novela durante el tiempo que pasaron juntos en Finlandia.) Pero a la vez, Malaparte añade datos que sólo aparecen en Ruano, aunque deformados: así, uno de los asistentes, Manuel Augusto García Viñolas (a quien Ruano menciona en la pág. 321) aparece en Kaputt como Agustín Viñola. Este tipo de inexactitudes son comunes cuando Malaparte refiere episodios o citas de oídas, lo cual encaja con el relato de Ruano y su charla romana. La detención de Ruano, que nadie más menciona, podría ser una guinda literaria, lo cual también encaja con el patrón de composición de Kaputt y La piel, donde burlas y veras se solapan sin solución de continuidad.

Read Full Post »

Lo comenté de refilón hace unos días: acabo de empezar libro nuevo para la fabulosa colección Imago Mundi de Destino. Se trata del ensayo The Monuments Men: Allied Heroes, Nazi Thieves, and the Greatest Treasure Hunt in History (Nueva York, Center Street, 2009), acerca de un grupo de expertos en arte que se dedicaron a recuperar las obras expoliadas por la Alemania hitleriana durante la Segunda Guerra Mundial.

El autor es Robert M. Edsel (con la colaboración de Bret Witter). Un tipo peculiar, el tal Edsel: ex empresario del petróleo, en los noventa se vendió la compañía y se trasladó a Florencia para dedicarse a leer y estudiar arte. Desde que dio con la pista de los Monuments Men, los convirtió en su campo de investigación y les dedicó su primer libro, Rescuing Da Vinci (Dallas, Laurel Publishing, 2006), inédito en castellano. Es también el impulsor de la Monuments Men Foundation for the Preservation of Art, dedicada a divulgar la labor de esta peculiar brigada.

Por cierto, que aún no sabemos cómo llamar en castellano a los Monuments Men. Toda sugerencia será bienvenida.

Read Full Post »

Older Posts »