A diferencia de las librerías normales, las de segunda mano tienen el plus de la historia, es decir, de los pequeños retazos de vidas ajenas que pueden encontrarse en algunos libros. En Barcelona tengo varios ejemplares gracias los cuales la imaginación puede reconstruir historias apasionantes. El mejor de ellos, una traducción catalana de Los hermanos Tanner de Robert Walser, subrayada desde la primera a la última línea y con las guardas y páginas de cortesía escritas de arriba abajo… en francés.
En Sponville & Sugartown, una de las mejores (y más hipsters) librerías de Brooklyn, encontré hace unos días otra historia digno de novela en una Cleopatra de Stacy Schiff, que se publicó hace menos de dos años. El libro, sin duda un regalo, lleva una dedicatoria muy personal: «For an incredibly strong, stylish, passionate woman, the story of another. With Love, Bealey». Y sin embargo, ahí está, olvidado (¿vendido, donado?) en una librería de Williamsburg, a 6 o 7 dólares, con aspecto de no haber sido abierto ni leído. Un laberinto de sugerencias e historias.

Hacedles un favor a los lectores del futuro: garabatead vuestros libros, subrayad, anotad, guardad recortes, pétalos y cabellos entre sus páginas. Como dijo Whitman: contribuid con un verso al poderoso drama.


