A falta de lotes con turrones, vino y jabugo, los traductores recibimos felicitaciones. Llegan normalmente por correo electrónico o por Facebook y nos las envían colegas y editores. Como la de Marta Alcaraz:

La de Zoraida de Torres:

O la de Knowhaus:

A mí, que como a tantos me gusta regalar y recibir libros, me ha gustado en especial la de la revista La Nota del Traduttore, que incluye un poema de Jean Portante (La cendre des mots, París, Le Castor Astral, 2005) que deberíamos copiar en las guardas de todos los libros que regalamos. Dice así:
je t’ai donné un livre et je t’ai dit
c’est ça la vie
t’ai-je dit en te donnant le livre
que je ne l’avais pas lu
c’est ça la vie
dire et ne pas dire
faire comme si de l’un à l’autre
il y avait un chemin clandestin
je t’ai donné un livre et je suis
entré dans la clandestinité
le livre est passé d’une main à l’autre
et je me demande
si celui que je t’ai donné
ressemble à celui que tu as reçu.
Es decir:
te he dado un libro y te he dicho
esto es la vida
te he dicho al darte el libro
que no lo había leído
esto es la vida
decir y no decir
hacer como si de uno al otro
hubiera un camino clandestino
te he dado un libro y he
entrado en la clandestinidad
el libro ha pasado de una mano a otra
y me pregunto
si el que te he dado
se parece al que ahora tienes.
Y que me recuerda a ese otro poema de Gabriel Ferrater, «Josep Carner», que hacia la mitad dice así:
[…] hace dos años y cuatro meses
que le di este libro a otra muchacha. Palabras
que he leído pensando en ella, y ella leyó
por mí, y que son nuevas del todo, ahora
que las leo para ti, pensando en ti.
Palabras que nos han hablado a los tres, y que hacen
que nos parezcamos. […]
Pues eso. Que feliz 2012.


